Ahora Pejín, tu fijación es en PEMEX, así lo demuestras en tu programa del 13 de febrero que lo dedicas prácticamente por entero a exponer el gran negocio que es PEMEX, sale Caludia, “la experta todóloga”, la de las cajotas vacías a decirnos el gran negocio que es PEMEX. Nos dice “Está en la mira de las grandes transnacionales”, y agrega, extraerlo cuesta entre 3 a 6 dólares y se vende a 58, bueno ayer la mezcla mexicana de exportación estaba en 46.58, casi doce dólares de diferencias, pero bueno, sí es un gran negocio. O, mejor dicho ha sido en pasado, es en presente, y quién sabe en futuro.
Como PEMEX es un tema que da para mucho, vamos a disecarle a Pejín y sus achichincles, pejefans, izquierdosos y mitoteros en general la paraestatal y vamos a empezar no con la declinación de Cantarel, ni con las perspectivas de Noxal-1, ni escribiremos sobre El Cinturón Plegado Perdido en aguas ultra profundas en donde está el futuro de PEMEX. No, vamos a empezar por discutir de quién es realmente PEMEX. Vamos a empezar a investigar la Verdad BIEN dicha:
PEMEX es la más grande empresa socialista de México, lo es, por que por definición la planeación central es socialismo, y todas las empresas socialistas del mundo, sean petroleras, de energía, de salud, agrícolas o educativas, tienen ciertos puntos comunes: Todas producen artículos de mala calidad a muy altos costos, con privilegios especiales para un grupo reducido.
Y PEMEX, por supuesto, no puede ser la excepción.
Así que vamos a ventilar Peje las canonjías y prebendas de las que hoy goza el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) que son los reales dueños de la empresa petrolera y que son el resultado de las amenazas de huelga, a las que cada año recurre el sindicato, y ante las cuales la entidad paraestatal tiene que ceder, pues es la única empresa petrolera del país. Una huelga en PEMEX sería tanto con enviar a México completito al siglo XVIII. No sólo sería la falta obvia de combustible para el transporte: gasolina y diesel que paralizaría al país en menos de una semana, ni tampoco el suministro de gas LP residencial y natural para la industria. También nos quedaríamos en pocos días sin electricidad puesto que la mayor parte de la generación eléctrica utiliza combustibles que maneja PEMEX. Una huelga en PEMEX sería destruir al país en unos cuantos días, toda la actividad económica quedaría anulada. Esa es la pistola que tiene el STPRM sobre la cien de todo el país, y esta es la principal consecuencia de tener un enorme monopolio energético. Estamos, literalmente en las manos del STPRM, en sus manos.
Me pregunto si la satisfacción de las “demandas sociales” para la consecución de las “conquistas salariales” es algo que pueda durar. Es decir, si cada revisión de contrato colectivo de trabajo va a ir implícita la petición de nuevas y mayores “demandas sociales” pueda continuarse una y otra vez. Si el aumento en las percepciones, salarios y prestaciones, responden a un incremento en la productividad entonces, es justificable y lógico siempre y cuando se adhieran a la misma proporción que este incremento, pero si esto no es así, es decir, las demandas son mayores que el cambio en la productividad lo único que logran los sindicatos es incrementar los costos laborales y como las empresas tienen que competir contra otras para sobrevivir, estos incrementos lo único que consiguen es que la empresa tenga que despedir trabajadores, suspender la contratación de nuevos, tratando de defenderse adquiriendo maquinaria que remplace al trabajador, y finalmente, si este ciclo vicioso se prolonga, cerrando y llevando el sindicato a la cancelación de la fuente de trabajo en un suicidio laboral colectivo.
Pero esta situación cambia cuando se trata de empresas del Estado, aquí no pueden quebrar, no compiten contra nadie, sólo es necesario que se les asigne más presupuesto, y se les asigna, y el círculo vicioso continúa perennemente hasta que quiebren…al país.
Veamos algunas peculiaridades del Contrato colectivo que PEMEX tiene con el STPRM:
Producto de su principal canonjía, la jubilación, después de 25 o 30 años de servicio, vamos entre los 47 y 55 años, lo que ya le impone a PEMEX un pasivo laboral que hoy asciende a 274,579 millones de pesos y que en el último año creció 58%, no hay trabajador jubilado de PEMEX que perciba menos de $25,000 mensuales. Pero además de esto, PEMEX tiene que cumplir con una serie de obligaciones estipuladas en el contrato colectivo de trabajo que llegan a extremo de tener que beneficiar a los familiares del trabajador que estén desempleados o bien de absorber los gastos generados por los accidentes provocados por el mismo trabajador. Y vaya que si el sindicato ha sabido sacar partido de ser la empresa más “rica” de toda Latinoamérica.
Tan solo en el rubro de servicios médicos, el sindicato consiguió presionar a Pemex para que ponga a su disposición, los gastos económicos que genere la contratación de servicios médicos dentro o fuera del país. Este privilegio no es exclusivo del trabajador sino también del derechohabiente. En esta categoría entran además de los padres, el cónyuge e hijos del trabajador; los hermanos.
Para estos últimos, PEMEX tiene la obligación de cubrir los gasto médicos hasta que tengan la mayoría de edad y en caso de haber perdido a sus padres; pero aun si después de dicha edad están desempleados, reciben sin límite esta prestación.
Las canonjías del sindicato son todavía más complacientes a la hora de proteger la planta laboral, de acuerdo con la cláusula 122 del contrato colectivo, el trabajador pude dejar de laborar hasta tres años sin el riesgo de ser despedido o perder el tiempo de antigüedad, y sí con la certeza de mantener la plaza en caso de que por algún accidente, sin importar que sea de trabajo, queda inhabilitado.
Además tiene la opción de ser reubicado si es que después de este tiempo queda incapacitado para desempeñar las funciones que venía realizando, en caso de que el salario del nuevo puesto sea inferior al anterior, el trabajador recibirá una bonificación por la diferencia.
A más de 60 años de existencia, el sindicato tiene otras prerrogativas como el pago de 56 horas de trabajo cuando en realidad se trabajaron 40.
Para cubrir estos gastos en el 2002 PEMEX designo el 20% de su gasto programable equivalente a 20,000 millones de pesos.
PEMEX se comprometió a entregar 7 mil 781 millones de pesos al sindicato petrolero durante los próximos dos años para comprar terrenos para vivienda, campos deportivos, realizar festejos y sufragar servicios médicos, entre otras prestaciones.
Ese monto es equivalente a 4.7 veces al de los presuntos desvíos de recursos involucrados en el Pemexgate, estimados en mil 580 millones de pesos.
La cantidad acordada por la paraestatal y el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) en su revisión contractual, también equivale a seis veces los recursos anuales del programa Escuelas de Calidad o cuatro veces el presupuesto del Programa de Apoyo al Empleo Temporal.
El convenio número 10275/04 fue suscrito por el director general de PEMEX, Raúl Muñoz Leos, y el secretario general del STPRM, Carlos Romero Deschamps, el pasado 26 de julio y está en vigencia a partir del 1 agosto de este año.
El documento obliga a la paraestatal a pagar 4 mil 200 millones de pesos para integrar un "Fondo Sindical de Vivienda", propiedad del sindicato, destinado a la compra de terrenos supuestamente para la construcción de 10 mil viviendas.
Los pagos para este fondo se harán en tres partes. Una primera aportación por mil 100 millones de pesos se dará durante este agosto.
La segunda inyección, por mil 700 millones de pesos, debe entregarse antes del 31 de marzo del 2005, mientras que la tercera aportación ascenderá a mil 400 millones de pesos y deberá otorgarse antes del 31 de marzo del 2006.
Otro de los gastos más cuantiosos a los que se compromete PEMEX con su sindicato es el referente a los servicios médicos, a los que se canalizarán 2 mil 826 millones de pesos entre este año y el próximo.
La paraestatal también fomentará el espíritu deportivo de su sindicato, pues se compromete a pagar este año 80 millones de pesos para mantenimiento de las instalaciones deportivas que señale el STPRM, así como 120 millones adicionales para ese mismo fin el próximo año.
Para ayudas de carácter deportivo, además de los 200 millones de pesos que se darán para el mantenimiento de instalaciones, la empresa está obligada a financiar la construcción de un nuevo centro deportivo en Ciudad del Carmen, con un costo de 49 millones de pesos.
La cláusula sexta del contrato colectivo obliga a Pemex a pagar al sindicato los gastos derivados de la celebración del Día del Trabajo y de la expropiación petrolera, además de lo que el gremio erogue en su revisión contractual. Estos pagos se harán retroactivos desde el 2001.
Así, Pemex pagará 89.2 millones de pesos por el Día del Trabajo.
Para los festejos relativos a la expropiación petrolera, el 18 de marzo, la paraestatal deberá entregar al sindicato otros 50 millones de pesos.
El convenio obliga a Pemex a dar 320 millones de pesos al sindicato para sufragar los gastos derivados de la revisión del contrato colectivo.
La suma de estos tres rubros correspondientes a la cláusula sexta implica que el sindicato reciba 459.2 millones de pesos.
Con 250 millones de pesos de estos recursos que la empresa petrolera entregará al sindicato, éste cubrirá en mensualidades el adeudo que tiene con Pemex, cuyo monto no se precisa en el contrato.
Y en lo referente a aumentos de salarios, mientras que el resto de los trabajadores van ganando poco a poco la carrera a la inflación, los trabajadores de Petróleos Mexicanos se sirvieron con la cuchara grande en este sexenio.
El personal de base de la paraestatal tuvo un incremento salarial de 59 por ciento en la administración de Fox, 14 puntos por arriba de los incrementos salariales promedio en el resto de los sectores.
Los petroleros de menor rango, como ayudantes de mantenimiento o asistentes de operarios, reciben un salario de 8 mil 56 pesos mensuales además de las prestaciones que ofrece el Contrato Colectivo de PEMEX como gasolina, educación, préstamos subsidiados, vivienda, entre otros.
Sin embargo, no sólo los 110 mil trabajadores de base fueron beneficiados por los incrementos sino los 145 mil empleados de PEMEX, incluyendo funcionarios.
Por ejemplo, el director general de la paraestatal tuvo un aumento de 45 por ciento en el sexenio y recibe ahora un sueldo bruto de 218 mil 200 pesos al mes, según datos proporcionados por la paraestatal vía Ley de Transparencia.
Por supuesto para el Sindicato Petrolero los aumentos salariales han sido justos y son el resultado de los derechos que la clase trabajadora se ha ganado por su desempeño.
Lo cierto es que la administración de la paraestatal desde hace años "se arrodilló" ante el sindicato que encabeza Carlos Romero Deschamps y se vio forzado a cumplir sus demandas.
Por supuesto, para el Peje, todo esto es normal, y muy justo, mientras no se trate de Servitje, Roberto Hernández, Zambrano, Slim, y Claudio X González, sus demonios favoritos, todas estas son muy justas retribuciones ¿verdad peje?
Pero aquí no acaba la cosa, PEMEX destina cada año 4 mil millones de pesos para cubrir el salario de 11 mil 450 miembros de su personal que no trabajan, pues el contrato colectivo del sindicato petrolero les impide realizar funciones distintas para las que fueron empleados. Para ponerlo en claro mantiene a ociosos.
La mayor parte de estas plazas ociosas se encuentran en PEMEX Exploración y Producción, con 4 mil 300 puestos; le sigue PEMEX Refinación, con 3 mil 600; PEMEX Petroquímica, con 3 mil; PEMEX Gas, con 300, y el Corporativo, con 250.
Entre las plazas que recientemente se han incorporado a la inactividad destacan los operadores de la flota marina de barcos contratados por PEMEX Refinación, los cuales han tenido que salir de operación por cambios en la regulación marina internacional.
Sin embargo, la cláusula 85 del Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) establece, en lo referente al personal de flota marina, que los trabajadores están impedidos para desempeñar actividades diferentes, por lo que deben permanecer inactivos en tanto se entrega una nueva embarcación.
En plantas petroquímicas de Cosoleacaque, en Veracruz, y Camargo, en Chihuahua, cerradas desde hace varios años, los operadores están sin hacer nada.
Según un diagnóstico entregado a la nueva administración por Luis Ramírez Corzo, anterior director de la paraestatal, el crecimiento de la plantilla laboral sin materia de trabajo es consecuencia de la falta de personal calificado que pueda desempeñar labores distintas para las que fue contratado y que responda a las nuevas necesidades de la empresa.
Con la eliminación de plazas ociosas y el aumento en la productividad, PEMEX podría obtener ahorros por 10 mil 200 millones de pesos al año.
Actualmente, ante la imposibilidad de mover personal, la empresa debe subcontratar trabajadores en casos de emergencia.
Dada la camisa de fuerza en la que está metida PEMEX por la Ley de Adquisiciones y el contrato laboral, no tiene capacidad de respuesta rápida ante circunstancias que le demandan una mayor productividad y eficiencia.
Esto significa que no puede realizar acciones inmediatas, contrata compañías, y eso implica estar pagando un sobreprecio por los trabajos
Así que Pejín eso de que el petróleo de todos los mexicanos sólo será cierto el día en que todos los mexicanos seamos empleados de PEMEX. Eso sí que es atractivo, por eso hasta venden plazas ¿no es así Pejín? Vaya que si en PEMEX eso de vivir fuera del presupuesto es vivir en el error.
La Patria No se Vende Las prebendas y canonjías de mi sindicato se defienden. Aún a costa de quebrar al país, eso, eso, vale madre. ¿Verdad Peje?
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jueves, 15 de febrero de 2007
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